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Nuestra Historia

INICIOS - Un Camino Guiado por la Providencia
La presencia de la Congregación Hijas de la Divina Providencia en Chile es el fruto de un camino de 50 años, tejido paso a paso por la mano de Dios. Esta historia comenzó a gestarse en 1950, año santo, gracias a un encuentro aparentemente casual entre sacerdotes en Argentina, que encendió la chispa misionera para responder a la necesidad de religiosas en el sur de Chile.
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El 29 de noviembre de 1951, seis valientes religiosas pioneras zarparon desde Nápoles hacia una tierra desconocida. Dejaban atrás su patria movidas no por la fortuna, sino por el celo de las almas y el lema de su Fundadora: "Santificarnos haciendo el bien a la niñez". Cruzaron el océano confiadas únicamente en la Divina Providencia, siendo ángeles consoladores para los emigrantes durante la travesía.
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Su llegada final a Calbuco, el 13 de enero de 1952, fue una fiesta extraordinaria donde el pueblo y el Obispo las recibieron como quien sigue una estrella. Aunque encontraron una casa grande pero vacía de recursos, el sacrificio unido a la oración y la ayuda de generosos bienhechores permitieron que este nuevo brote de la Congregación echara raíces firmes, cimentando su obra educativa y evangelizadora en suelo chileno.
Instauración de la Región Chilena
En 1968, la región chilena de la Congregación fue oficialmente reconocida como Región, unificando sus comunidades bajo una misma dirección y otorgando una Superiora Regional con representación de la Madre General. Este cambio permitió fortalecer la comunicación, la colaboración y la hermandad entre las casas, consolidando una identidad común pese a la distancia.
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En 1969 se realizó la primera reunión regional, liderada por la recién elegida Superiora Regional, Sor María Benjamina Angeloni. Con el respaldo de la Madre Alberta Federici, se sentaron las bases de una estructura organizativa sólida y fiel al espíritu de los Fundadores, impulsando el crecimiento y el aumento de vocaciones en Chile.


CASA CENTRAL DE LA CONGREGACIÓN EN CHILE
El castillo de Av. Macul 2996, construido en 1929 por el arquitecto André Garafulic en estilo neogótico, pasó por varios propietarios hasta ser adquirido por la Congregación Hijas de la Divina Providencia en 1964. Tras una restauración posterior a un terremoto, hoy funciona como Casa Central, conectado a la casa de retiro mediante una capilla y pasillos que integran la luz y los jardines.

